Isra Bravo es un gallina

¿Y si TÚ puedes escribir mejores textos de ventas que el mejor copywriter de habla hispana?

Te lo cuento. Sin ser copywriter, reté al mejor copywriter de habla hispana. Escribí un post en su foro. Lo borró. Y aquí estoy, retando otra vez.

Pensarás que estoy loca.

No lo estoy. Creo que bajo ciertas circunstancias puedo escribir mejor que él. Y quería demostrarlo.

No lo aceptó.

Pero la razón por la que le reté sigue siendo la misma.

Isra Bravo sabe de copy. Pero no sabe de tu negocio.

No conoce a tu cliente. No conoce tu historia. No sabe lo que llevas años aprendiendo en tu campo.

Tú sí.

Y eso, bien escrito, vale más que cualquier técnica de copywriting.

El mejor texto de ventas no lo escribe el mejor copywriter. Lo escribe el que más sabe del negocio, con alguien que se siente con él y le guía.

Eso es lo que yo soy.

Isra Bravo es el referente del copywriting en español. Y también es inaccesible. No le puedes contratar. Él mismo lo dice. Puedes admirarlo desde lejos, comprar sus cursos, y conformarte.

Yo no soy Isra Bravo.

Yo me siento contigo. Pienso contigo. Escribo contigo. Me como los fracasos contigo. Y no me levanto hasta que vendas.

Sigue leyendo para entender por qué una loca que reta a Isra Bravo en público es exactamente la persona que necesitas.


Monica Bernabe Perez reta a Isra Bravo

Isra Bravo es un gallina. Bueno. Quizás eso es ser un poco dura.

Vamos a decir que le hice un reto y no contestó. Tú sacas tus conclusiones.

Estaba dentro de El Programa. Pagando. Aprendiendo. Y pensando.

Y en un momento dado escribí esto en el foro.

No era una queja. Era una reflexión con un reto al final. Un reto concreto, con nombre y apellidos, del tipo que o aceptas o no aceptas.

No lo aceptó.

El post desapareció.


El post — tal como lo escribí

Hola, holo y oles,

Esto es una reflexión, no una crítica. Y un reto. Al final. Pero no vayas al final directamente o no entenderás nada.

La charla con Mirko me ha recordado una historia de violencia, sangre y caca, sí caca.

Pues estaba visitando a unos amigos que acababan de tener un bebé precioso, todo bien. Nos cuentan la experiencia del parto. Ella cuenta la historia, se guarda la parte escatológica, claro. No lo vió importante. Pero él, él sí. Interrumpe.

– Para mí ha sido muy impactante – dice.

– No puedo olvidar un detalle que…

Parece muy conmovido, como si hubiera presenciado un asesinato, como si fuera un exiliado de guerra que ha tenido que presenciar lo peor del ser humano…

Continúa…

– Vi como salía todo tipo de efluvios, sangre, líquido y caca. Caca. Lo repitió dos veces.

– Nunca voy a poder mirarla igual. Para mi esa chica sexy ya no está…

Nos miramos como si hubiera dicho algo de tal profundidad que merecía 10 segundos de silencio. Era mi amigo y me caía bien, pero me levanté… Y le pegué una patada en los huevos con todas mis fuerzas.

No lo hice, pero me habría gustado. Lo contemplé en mi cabeza. Escuché el ruido de sus bolas rompiéndose en mis pensamientos…

Mi amiga calló. Estaba en otro mundo, exhausta. Y yo esgrimí una pequeña sonrisa. Porque las mujeres estamos en este mundo para eso.

Y se abrió un gigantesco abismo entre la experiencia de uno y la otra. Muy diferente. Somos iguales. Somos diferentes.

Si de verdad quieres entender lo que motiva a las personas tienes que escarbar muy hondo, más allá de donde somos capaces o estamos dispuestos a reconocer.

Tú, y todas, todos, todes 🙂

Vemos la vida con un filtro, con un cristal social. Lees a autores, hombres, genios del copywriting, que siempre eran hombres. Por favor, no me digas que lees a Carmen Mola. Por favor, no me digas que alguna vez has visto una de Almodóvar y te ha gustado.

El filtro de los hombres, directores, guionistas, productores… que compran productos de hombres. Mujeres que compran productos de hombres porque no hay opción, y sonreímos, y nos callamos.

Pero no hay nadie ahí fuera vendiendo y diciéndome lo que yo quiero oír. Lo siento. Nadie.

Voy rebotando de una lista a otra, Isra recomienda a otros hombres, entro en la lista de Mirko, que hey, casualidad, me recomienda a otro hombre, que a su vez me recomienda a otro hombre, un señor imitando a Isra… Señores pajeándose los unos a los otros.

Y no escucháis.

Llego al final y al reto.

Total. No creo que puedas meterte en la mente de una mujer. No creo que puedas vender ciertas cosas. Por ejemplo, no creo que puedas vender un servicio de Doula o acompañamiento para una mujer embarazada. Quizás, yo, que no soy ni copywriter, podría hacerlo mejor, no lo sé.

¿El mejor copywriter para hombres de habla hispana? Hay muchas mujeres con cosas interesantes que aportar. Si haces un esfuerzo, y escuchas, porque hablamos muy bajito, quizás puedes escuchar algo interesante de la otra mitad de la población, y por ende consumidoras.

Las que hablan alto son locas feministas, que por no consumir no consumen ni desodorante ni cuchillas de afeitar.

PD. Te escribiría a tu email pero no lo tengo, no creo que me leas.

PD. Por lo demás todo bien, me está gustando el curso 🙂


Ahora el reto es público

El reto original no obtuvo respuesta. Así que lo subo de nivel.

Isra, tú y yo escribimos cada uno un email de ventas para un servicio de doula. Acompañamiento para mujeres embarazadas.

Email real. Con asunto, con historia, con llamada a la acción.

Lo mandamos a un panel de jueces: mujeres que son o han sido clientas potenciales de ese servicio.

Votan a ciegas. No saben quién escribió qué.

Gana el mejor email.

Las condiciones son simples. Tú eres el mejor copywriter de habla hispana. Yo no soy ni copywriter.

No tienes nada que perder.

Si aceptas, me escribes a monica@nosoyisrabravo.es

Si no aceptas…

🐔🐔🐔

El sonido ya lo pones tú en tu cabeza.

¿Qué ganas si entras en mi lista?

No te voy a vender un curso teórico donde te quedas solo delante del ordenador con mucha información y cero resultados.

Te voy a vender cursos donde tú y yo hacemos las cosas juntos.

No tú miras. Los dos hacemos.

No tú intentas. Los dos resolvemos.

Y no somos solo dos. Somos todos los que están en la lista.

La experiencia colectiva siempre gana. No la subestimes.

¿Quieres saber si aceptará?

Entra. Hablamos dentro.

Entra

Espera un momento-espera un momento- ya casi- ya casi

Algo ha fallado

Confirma tu e-mail

 

Ve a spam

Junk folder

O lo que sea que tengas

Sácame de allí

Respondeme a esta pregunta:

¿Qué deberíamos hacer con los señoros con exceso de testosterona?

Quiero saber tu opinión

¿Qué harías?

Yo los mandaría a hacer servicio comunitario moderando grupos de WhatsApp de mamás del colegio.

O les regalaría:

  • Un espejo gigante para que practiquen hablar sin interrumpirse a sí mismos

  • Un manual titulado “No todo es una competencia, cariño”

  • Un cupón para canjear por una emoción básica (solo una, que no se me vayan a abrumar)

Espero tus opiniones.

También si quieres insultarme.

Gracias

 

— Monica Bernabe Perez

Scroll al inicio